martes, 4 de marzo de 2014

Del otro lado de los buenos discursos

Por Mario Alarcón Muñiz / Es frecuente leer o escuchar una cosa y comprobar otra al andar. Conviene prestar atención a la palabra del gobernante y del representante político. Reclamar por incumplimiento o exceso, forma parte de nuestras obligaciones ciudadanas. La diferencia entre el discurso y la realidad, planteada el domingo pasado en esta columna, ha sido una característica de los últimos años. Sacudido por la fuerte pérdida de votos en noviembre, el gobierno nacional comenzó este año a sobrevolar la realidad, admitiendo implícitamente que la inflación, la inseguridad, el narcotráfico y la exclusión de un millón de jóvenes que no estudian ni trabajan, no son meras fantasías desestabilizadoras. Reconocer que tales problemas existen es un buen indicio para intentar soluciones. Con el paso del tiempo se verá si las medidas adoptadas o a implementarse son las correctas. Empero, las aflicciones de la realidad no se agotan en los problemas señalados. La crisis energética, la caída de la producción petrolera, el retroceso de las exportaciones primarias, las dificultades de la industria automotriz, el abandono de las economías regionales, la carencia de inversiones industriales, el retraso de grandes obras de infraestructura, el descenso del nivel educativo, son algunos de los asuntos apremiantes que esperan respuestas. Las mejores intenciones También en Entre Ríos las palabras suelen estar lejos de la realidad. En ciertos casos se procura modificarla, pero muchos de los frecuentes anuncios duermen. (¿Será por eso lo del “sueño entrerriano”?). Reposan en un mullido colchón. Por lo general revelan buenas intenciones. Actos, aplausos, televisión, radios, títulos, comentarios, ruido. Y se terminó. A esperar. El estadio único de Paraná es un caso emblemático. Señalarlo no implica un reclamo, porque se trata de una obra por ahora prescindible. Más adelante se verá. Viene mejor destinar a la salud y la educación los 1.400 millones de pesos que supuestamente costaría, si no más. Por lo pronto se presupuestaron 400 millones para 2013, de los que se gastaron poco más de tres millones no se sabe en qué, pues en el predio de 54 hectáreas no hay nada. Mientras tanto se han presupuestado 463.700.000 pesos para este año. El alucinante proyecto para 35.000 espectadores, maqueta, fotos, videos y detalles, se presentaron en un pomposo acto realizado en el teatro 3 de Febrero el 21 de junio de 2012. Tras el barullo, las felicitaciones y una costosa promoción con gigantografía incluida, nada. Paraná cuenta con el buen estadio Grella que admite 18.000 espectadores y casi siempre hay espacio. En 2013 sólo se colmó el 7 de diciembre cuando jugaron Patronato e Independiente. Esperando el acueducto Otro anuncio resonante, en este caso para la producción arrocera y demás actividades del nordeste entrerriano, ilusionó con el acueducto Mandisoví. Lo formuló el gobernador el 20 de agosto de 2010 en Concordia. La obra, de un costo estimado en unos 40 millones de dólares -mucho menos que el estadio- sigue en carpeta. Hubo una audiencia pública, también en Concordia, el 23 de junio de 2012 y un año después en la misma ciudad volvió sobre el tema el Foro del Arroz, pero no se ve ni una zanja a pala. No es descolgada la expresión. A pala abrió Angel Piaggio a fines del siglo XIX, el canal que lleva su nombre, remoto antecedente de la unión Victoria-Rosario. A pala se construyó en 1906 -sólo un año- el terraplén ferroviario de 80 kilómetros entre Enrique Carbó y Puerto Ibicuy a través de campos bajos, arroyos, islas y anegadizos. A pala y con alguna rastra tirada por caballos, inició David Della Chiesa en 1927 su proyecto de unir Gualeguaychú y Puerto Constanza para llegar a Buenos Aires. El buen sueño industrial No se duda que la industria es una de las preocupaciones principales del gobierno provincial. El empresario Héctor Motta fue secretario de la Producción del primer gobierno de Urribarri, aunque sólo por cinco meses. Se alejó en mayo de 2008, disconforme con la posición del gobernador en el conflicto con el campo. No obstante, la deserción no alteró las relaciones de la Casa Gris con los industriales nucleados en la UIER. Confirmó ese buen clima la ley de promoción industrial, sancionada en marzo del año pasado, actualizando las anteriores de 1961 y 1981. La norma se reglamentó en setiembre. Las exenciones de impuestos estuvieron vigentes dos meses. En muchos casos se hicieron humo en diciembre con el ajuste tributario votado por la Legislatura entre gallos y medianoche, incluyéndose a la industria, que estaba exenta, en el régimen de ingresos brutos. Una diferencia grande El gran salto industrial de la provincia estaba pensado a través de la instalación de la empresa Grandes Máquinas S.A. en Concepción del Uruguay para fabricar cosechadoras. La primera unidad, pintada de rojo con bordes negros y bien lustrada, le fue presentada por Urribarri a la Presidenta frente a la Casa Rosada, con explicable orgullo, el 12 de marzo de 2012. Poco después la máquina integraría la excursión comercial a Angola. Dicen que nunca funcionó. No me consta. Sólo se sabe que se armó esa unidad y ninguna otra, jamás. La fábrica cerró. Al producirse la publicitada presentación, la empresa estaba en cesación de pagos desde el 1 de diciembre de 2011. Cabe suponer que el gobierno lo sabía. No obstante, el organismo oficial FINDER (Fondo de Inversiones de Entre Ríos) le depositó dos millones de pesos de un préstamo, en remesas realizadas el 27 de diciembre de 2011, 10 de enero de 2012 y 27 y 30 de marzo del mismo año. Anteriormente le había entregado, también en varias partidas, desde el 18 de noviembre de 2009, 3,5 millones. En total la empresa recibió cinco millones y medio de pesos del FINVER para fabricar una sola cosechadora y no reintegrar un mango del préstamo. Estas son sólo algunas muestras de las diferencias entre los discursos y la realidad. Otras vendrán en próximas entregas. Revelarlas no me produce ninguna satisfacción. Pero es el deber del periodista. Hubiera preferido estadio, acueducto y cosechadoras. Foto: www.ellitoralconcordia.com

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