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viernes, 1 de agosto de 2014

110 años del nacimiento de Ricardo Balbín

Por Diego Barovero / Si hay una figura capaz de representar al hombre como animal político sin duda es la de Ricardo Balbín, de cuyo nacimiento se cumplieron 110 años. Es que el ejemplo de Balbín, su actitud de entrega desinteresada a una causa, la lucha por un ideal, la constante honradez intelectual de decir lo que se piensa y actuar como se dice ha trascendido las fronteras caprichosas de las divisas partidarias. En un tiempo en que la política y los políticos aparecen desprestigiados; en que los valores morales y la honradez son bienes escasos; en que la imposición suprime el diálogo y el pragmatismo se impone a la convicción; es bueno recordar a Balbín. Toda la vida pública de Balbín está dominada por el concepto de la institucionalidad del partido político como vehículo insustituible de la representación democrática, sin el cual la sociedad es presa fácil de los totalitarismos de todo signo. Su máximo servicio a su partido, la UCR fue precisamente el de mantenerlo cohesionado, articulado y en funcionamiento a lo largo y ancho de todo el país, contando con un caudal de sufragios populares nada despreciable. Si hubo un 30 de octubre de 1983 en que en comicios libres triunfó la UCR y su candidato Raúl Alfónsín, es porque la UCR llegó unida e incólume tras el largo período en que la condujo Ricardo Balbín. Balbín fue un orador brillante que encarnó el sentimiento de una amplia porción de argentinos, radicales o no, que le reconocían el coraje cívico de decir las cosas por su nombre, aunque con un lenguaje florido, en el ambiente saturado de opresión y censura que caracterizó al primer peronismo. En un sistema en el que se privilegiaba la delación, la obsecuencia y la prepotencia que cercenaban la libertad de pensamiento y expresión de los ciudadanos, Ricardo Balbín parado sobre una improvisada tarima de madera en cualquier plaza pública, un micrófono y un par de altoparlantes era la encarnación de un anhelo de libertad . Capaz de denunciar con valentía la brutalidad oficial en la imposición de criterios e ideas, era sensible al reconocer la defensa del interés nacional y la satisfacción de las necesidades sociales por parte del peronismo. Los años de proscripción peronista lo encontraron procurando construir una alternativa política que fuera capaz de canalizar la voluntad de las mayorías privadas de la posibilidad de votar a su líder. Derrotado una y otra vez en los comicios, tuvo la entereza de reconocer el momento en que debía dar un paso al costado para promover el triunfo de su partido de la mano de otro candidato, posibilitando así el triunfo legítimo de Arturo Umberto Illia, que presidió uno de los mejores gobiernos del siglo XX. En la convicción que no podía construirse una institucionalidad sólidamente asentada si no se aseguraba la participación del peronismo en los procesos electorales, desprovisto de todo interés mezquino y convencido de servir a la Nación, fue capaz de perdonar agravios, persecución y cárcel para sellar la unidad de las mayorías populares. Un viejo peronista, testigo de aquel momento, me ha dicho que Balbín no saltó una tapia, sino que saltó la historia. Su "viejo adversario" convertido en "amigo" comprendió y valoró el gesto, aunque ya era tarde, para él en particular y para los argentinos en general. La larga y negra noche que se cernía sobre el país desplegó todo su potencial de violencia, horror y muerte. A pesar de las interpretaciones malintencionadas, Balbín estuvo a la altura de las circunstancias. Salvó las vidas que pudo y se dolió de las que no pudo salvar. Su último gran aporte fue convocar a principios de los ochenta a la multipartidaria en torno a su lecho de enfermo para que buscaran los denominadores comunes que posibilitaran nuevamente la apertura democrática. No pudo ver el renacer de la república y la vigencia de la Constitución Nacional como él lo había soñado. Pero todavía disfrutamos afortunadamente de la democracia por la que Balbín luchó denodadamente.

miércoles, 14 de mayo de 2014

Murió Seecholé: La abuela pilagá que reveló el secreto más secreto


 
Murió una de las mujeres que en 1947 sobrevivió a la “Masacre de Rincón Bomba”, en la que fueron asesinados por oficiales de la Gendarmería Nacional cientos de originarios pilagá,tras una verdadera cacería humana que duró veinte días. El recuerdo de Valeria Mapelman. Por Liliana Giambelluca. Foto: Georgina Barreiro.

miércoles, 7 de mayo de 2014

No volver al pasado ni falsear los hechos


Hipólito Solari Yrigoyen

Por Hipólito Solari Yrigoyen / No es bueno andar volviendo sobre el pasado. Se ve que ese no es el criterio de la Academia Provincial de Ciencias y Artes San Isidro ya que con la firma de Raúl Crespo Montes y Alfredo de las Carreras en un comunicado afirma que el diario La Nueva Provincia de Bahía Blanca “siempre ha actuado en defensa de las libertades e instituciones de la República”. Lo de “siempre” es una falsedad. No creo que sea justo estigmatizar al diario en toda su existencia, pero hubo un período, tras el golpe de Estado de 1976, en el que fue un instrumento de la represión ilegal que llevaban adelante oficiales de la Marina de Guerra. Recuerdo como celebraron el asesinato del diputado nacional radical Mario Abel Amaya que no pudo resistir el trato cruel e inhumano que nos prodigaron a él y a mi en el campo de concentración clandestino La Escuelita y en la cárcel de Rawson. La Nueva Provincia publicó entonces un artículo titulado “Que a Amaya lo lloren los marxistas”. Amaya y yo, que fui senador nacional, vicepresidente de mi bloque y era entonces miembro del Comité Nacional de la Unión Cívica Radical, mi partido de toda mi vida, nunca fuimos acusados de nada ni juzgados por nadie. Fuimos presos “a disposición del Poder Ejecutivo Nacional” y se nos clasificó como “delincuentes terroristas de máxima peligrosidad” y se nos prodigó el trato correspondiente. La CONADEP, presidida por Ernesto Sábato, en su libro Nunca Más, al referirse al “Secuestro de los Dres. Hipólito Solari Yrigoyen y Mario A. Amaya” dice textualmente que fueron “dos casos extremos, signados por la más absoluta arbitrariedad, en los cuales el decreto colocándolos en tal situación fue precedido por el secuestro y desaparición de los detenidos y continuó con la muerte de uno de ellos”. (Página 249, edición de 1985). No vivo en Bahía Blanca ni soy lector del diario por lo que no se si se disculpó alguna vez por esa concreta actuación. La Marina si lo hizo.

miércoles, 23 de abril de 2014

La diputada Felicitas Rodríguez presentó un proyecto de ley para declarar a Concepción del Uruguay "Capital Histórica"



La diputada provincial María Felicitas Rodríguez (UCR) propuso, a través de un proyecto de ley ingresado el Martes en la sesión de la Cámara de Diputados, declarar “Capital Histórica de la Provincia de Entre Ríos” a la ciudad de Concepción del Uruguay; en pos de reconocer la condición que la ciudad ostentó hasta 1883 cuando fue despojada de la condición de capitalidad de la provincia. El articulado de la iniciativa de la legisladora uruguayense también incluye la creación de un “Fondo de Reparación Histórica de Concepción del Uruguay”, que sería administrado por el Poder Ejecutivo Provincial, con recursos previstos cada año en la ley de presupuesto de gastos y cálculo de recursos, con destino exclusivo a: a) La puesta en valor de los edificios históricos de la ciudad de Concepción del Uruguay, de jurisdicción provincial. b) Transferencias a la Municipalidad de Concepción del Uruguay, afectadas exclusivamente a gastos de capital para la concreción de obras de infraestructura necesarias para el desarrollo local.

jueves, 17 de abril de 2014

Bachelet: “Mañana puede salir un poco más caro un trago, pero la educación va a ser gratis”

Michelle Bachelet
La presidenta de Chile Michelle Bachelet salió a defender este martes su proyecto de reforma tributaria, uno de los pilares de su programa de gobierno, ante la campaña en contra de estos cambios iniciada por la oposición, quienes acusan un impacto a la economía de los chilenos.

miércoles, 9 de abril de 2014

La noche que lincharon al amigo de San Martín


PATADAS.jpg

Por Rogelio Alaniz / Los restos de Solano fueron enterrados en el cementerio, en una tumba anónima. Años después le reconocieron sus méritos. Alguien escribió en su lápida: “Aquí yacen los restos de quien fue sacrificado por el engañado odio popular. De la epopeya de la guerra de la Independencia debió ser el héroe y fue la más ilustre víctima”.

lunes, 24 de marzo de 2014

Historias de 2 x 4


Historias de 2 x 4

Por Luciana Sabina / Nuestra primera historia comienza en 1937, cuando Mariano Mores se mudó a Villa del Parque (Buenos Aires) dónde alquiló una habitación buscando estar cerca de su novia: Guillermina Morales (Mirna), quién vivía a una cuadra. El mal mantenimiento del lugar hacia que el revoque se cayera y obligaba al pianista a pintarla regularmente. Una manera económica de mantener el lugar, fue usando la mezcla de jabón azul para lavar la ropa con cal.

Argentina: Milani y la cuestión militar a 38 años del 24 de marzo



Por Carlos Abel Suárez / Ya hay más que suficientes testimonios que acreditan el papel del actual Jefe del Ejército, Teniente General César Santos Gerardo del Corazón de Jesús Milani, durante el terrorismo de Estado. La mayoría de los organismos de Derechos Humanos, incluso los más próximos al oficialismo, han cuestionado la terquedad de la presidenta Cristina Fernández en negar las evidencias y otorgarle mayor poder a Milani. Porque es inédito en el historial militar que Milani, al acceder al cargo de Jefe de Estado Mayor del Ejército, la más elevada jerarquía de la institución, conserve la jefatura de Inteligencia, su destino anterior, es decir que seguirá bajo su control esta actividad tan nefanda del Ejército, la más temible hasta para los propios cuadros militares. Además, apenas designado, logró que el gobierno reasignara partidas presupuestarias a Inteligencia, que duplican lo destinado a la misma función por las otras armas.

GOLPES DE MEMORIA

Por Osvaldo Alvarez Guerrero / A principios de los años setenta muchos argentinos de distintos sectores sociales (incluso de las clases media y alta) estaban convencidos que los problemas argentinos solo podrían definirse por las armas. El movimiento obrero sindicalizado, todavía poderoso, era igualmente violento, incluso para resolver sus luchas internas: casi todos los dirigentes sindicales murieron a balazos. Con algunas excepciones, los jefes militares, siguiendo su propia tradición, creían más efectiva la represión violenta que la vía política. Pocos creíamos que la democracia, el estado de derecho y los procesos electorales en un marco de libertades públicas y privadas posibilitarían el encauzamiento de la Argentina. Aunque el lema de la UCR en las elecciones de 1973 fue “Por un cambio en paz”, en esa fuerza defensora de la legalidad algunos jóvenes exaltados le agregaban “en paz o como sea.” Y la contienda electoral, previsiblemente, la ganó el Frente Justicialista de Liberación Nacional, dominado por el Peronismo, que ofrecía una retórica muy imprecisa pero violentamente impugnadora, tanto desde su derecha o su izquierda, ya bien definidas y reconocibles. Como luego se vería las unía el proyecto del retorno al poder del General Perón. Sería caer en el simplismo afirmar que el golpe militar de 1976 fue un acto sorpresivo, traicionero y autogenerado en la voluntad de un grupo de jefes de las Fuerzas Armadas. Ha sido el resultado de una serie de episodios importantes, cada uno de los cuales es clave y eslabón imprescindible para los acontecimientos siguientes, en un proceso que tenía una lógica resignada. El 24 de marzo de 1976 es un episodio inseparable del periodo 1969 y 1973, entre el cordobazo y el Retorno al poder del General Perón, dice con razón el historiador Luis Alberto Romero. Pero la caracterización de aquellos hechos y los que le siguieron una vez instalado el Gobierno de la Junta Militar que hace el discurso oficial requiere una mirada critica. El Gobierno quiere perpetuar lo que ha dado en llamarse “memoria colectiva” Sobran en ella el disimulo, la ignorancia fingida o el olvido de los antecedentes del golpe. Mencionemos solo algunos. El 20 de junio de 1973 el General Perón retornó al país, para asumir el poder que le había prometido el electorado. Se produjo ahí, a nuestro juicio, el primer acto de la cadena de “golpes”: En Ezeiza hubo una masacre de militantes y montoneros, ejecutada sistemáticamente por grupos policiales y para policiales peronistas de extrema derecha. Raúl Alfonsín calificó el sangriento retorno como un “Putch de la derecha totalitaria”. Nunca se investigó ni se condenó a nadie durante las Presidencias de Perón y de su viuda. Comenzó ahí el desplazamiento de los montoneros y los intelectuales de la izquierda “entrista” – los “infiltrados comunistas” – según los definió el propio General. El 1 de mayo de 1974 los expulsó de la Plaza de Mayo. Si académicamente ese despido, no puede ser definido como un golpe, si al menos fue un recíproco “portazo”. Pero sus consecuencias resultaron las de un segundo golpe de estado, si nos sometemos a la primitiva definición que le dio el creador del concepto, el jurista francés Gabriel Naudé, en 1639: un acto del soberano para reforzar su poder. El avance de la derecha fascista se desató sin límites en 1974. Los montoneros pasaron a la clandestinidad, y el ERP, que nunca fue peronista, fue de hecho aniquilado en la selva de Tucumán y en Monte Chingolo. Un quiebre constitucional es el Decreto Presidencial del 9 de febrero de 1975, que ordenaba a las Fuerzas Armadas la “aniquilación de los elementos y actividades subversivas” sin definir los medios para ello ni la condición de “subversión”. En junio de 1975 se produce un golpe económico de magnitudes nunca conocidas antes: la abrupta devaluación monetaria y el ajuste social provocan la huelga golpista del 27 de julio del mismo año, contra el entorno político de Isabel Perón. Se obliga la renuncia de José López Rega, líder de la Triple “A”, que se proclamaba autor de 220 asesinatos políticos, torturas y secuestros. Los intentos de la oposición parlamentaria para someter a Juicio Político a la Presidente, fueron rechazados por el bloque oficialista, aun con por las variantes temerosamente no verticalistas. En el debate parlamentario del 29 de febrero para el tratamiento sobre tablas del proyecto del enjuiciamiento, quedaron claras las posturas del Justicialismo: al negarse a una salida constitucional de la crisis política y económica, de hecho estaba promoviendo la intervención militar. El Congreso del partido Justicialista reunido el 6 de marzo de l976 ratificó el apoyo al Gobierno y su política represiva. Por esa razón el Presidente del Senado, rechazó el pedido de asamblea Legislativa para reemplazar a Isabel Perón y designar un Presidente provisorio que terminara el mandato, tal como lo promovía el Radicalismo. La Constitución ya estaba agotada y descreída. Isabel Perón no renunció porque prefería, junto con su partido, que quedara abierto el camino para la asunción plena del poder por las Fuerzas Armadas. Los hechos de marzo tenían el signo de la premonición de una tragedia aceptada e inevitable. Los jefes militares le comunicaron a la viuda de Perón que las Fuerzas Armadas asumirían el gobierno. Ella lo aceptó con docilidad y alivio, y nunca lo impugnó. Fue conducida de buenas maneras a una confortable mansión en Villa la Angostura. Y luego regresó a su cómodo hogar madrileño. Ni el Congreso dominado por el Justicialismo ni un Poder Judicial atemorizado y obediente, mostraron signo alguno de resistencia y más bien al contrario, se sumaron en muchos casos al carro triunfador o guardaron silencio. Todo el periodo previo al 24 forma parte del mismo drama revolucionario, porque impone un cambio drástico del orden político, culminando con la disolución del ya inútil Parlamento, prohibiendo la actividad de los partidos políticos oficialistas y opositores, por que sus cúpulas ya nada tenían para decir ni para hacer. Y fueron todos los golpes previos los responsables en conjunto de aquel acto terminal, un principio del fin pactado por el gobierno y los jefes militares, que constituyó la más reaccionaria de las revoluciones de nuestra Historia. La complicidad de la dirigencia Justicialista con la Dictadura Militar se ratifica en 1983: la Plataforma del Peronismo y la formula Luder-Bittel aceptaba explícitamente la auto amnistía sancionada por la Junta Militar en 1983. La ciencia política moderna define al golpe de estado: cambio forzado de los poderes públicos establecidos por un hombre o un grupo de hombres según un plan metódico preestablecido. En América Latina el golpe de estado se asimila con el golpe militar, y con las revoluciones autoritarias. Una equivalencia que tenía sus razones en la década de los 70, cuando más de la mitad de los países del mundo estaban gobernados sin origen electoral democrático y libre. Los que creemos en la Democracia condenamos todas las Dictaduras, sean militares o mixtas, que son las más frecuentes, y cualesquiera haya sido el camino mas o menos legal para acceder al poder. Quien esto escribe sufrió personalmente las consecuencias de su resistencia al terrorismo de Estado. El diario Río Negro, valientemente comprometido con la defensa de los derechos humanos, es testimonio objetivo de la lucha que dimos en los “años de plomo”, como lo señaló su director Julio Rajneri. Pero hay distintas razones, motivaciones y objetivos para la condena al Gobierno Militar y al que inmediatamente lo precedió. Fijar de manera indeleble en la memoria de los argentinos el acto militar del 24 de marzo como única causa y origen, es a mi juicio un grueso error al rescatar algunos hechos para ocultar otros inmediatamente anteriores y posteriores. Y los hechos que oculta tuvieron por protagonistas y responsables a los integrantes de la facción partidaria ortodoxamente peronista en los años 70: todos privilegiaron la unidad del Justicialismo, partido al que pertenece el actual Presidente, por sobre la realidad. Una “memoria” que contemple el pluralismo de una sociedad libre, ha de organizarse en torno a una conciencia cívica no manipulada, para que sea coherente con una conducta cívica. En el caso argentino implica, al decir de la historiadora Hilda Sábato, “un consenso amplio y básico, que será sin duda inestable, en torno a la identificación de la Argentina con una comunidad democrática”. Historiar no es memorizar. La memoria es necesariamente selectiva. La historia es, en cambio, una actividad intelectual que no puede ni debe ignorar los hechos que han quedado registrados o han dejado su rastro. Ha de estar siempre abierta a nuevas investigaciones e interpretaciones. Lo que se denomina memoria colectiva - construida sobre la base de los recuerdos y las experiencias subjetivas de grupos o facciones – es un intento organizado para conformar una identidad ideológica común de esos mismos grupos. Plegar la realidad histórica a un discurso ideológico que la desconozca, no puede funcionar sin una fantástica violencia psicológica. La memoria no puede ser única ni impuesta. Porque así, paradojalmente, supone otros olvidos. La memoria colectiva dirigida por un discurso masivamente repetido por todo el aparato estatal es un procedimiento frecuentado por las dictaduras y las mentalidades autoritarias. Manipulando los hechos del pasado, ocultando, desfigurando o amputando su relato, lo convierten en un mito ideologizante que tiende precisamente a justificar y fortalecer el mismo poder que lo construye. Esa política de la memoria única es equivalente a las políticas de la amnesia, basadas en la mentira, la censura y la prohibición del recuerdo, que ejecutó la Dictadura. Y ambas constituyen, metafóricamente, golpes de memoria. 
 Buenos Aires, año 2007.- Foto: José Antonio Artusi

jueves, 20 de marzo de 2014

El Congreso Eucarístico Internacional de 1934


19-CONGRESO_1934.jpg

Por Rogelio Alaniz / Hasta el día de hoy, se debate sobre los alcances de este Congreso, cuyos efectos sociales y políticos excedieron los límites habituales de una convocatoria de este tipo. Católicos nostálgicos de tiempos más religiosos consideran que nunca antes y nunca después, la Iglesia fue tan convocante; historiadores estiman que el Congreso Eucarístico marca el punto de agonía de la Argentina liberal y el nacimiento de una Argentina nacionalista y católica; en la misma línea, pero con algunas variantes, se estima que 1934 fue la revancha de la Argentina católica contra la Argentina liberal de 1880.

viernes, 14 de marzo de 2014

Wilson, el exiliado aquel…

Wilson Ferreira Aldunate
Por Raúl Legnani / Durante el viaje, que creo que no fue muy largo, expresó su malestar porque Alfredo Zitarrosa no era blanco, sino afiliado al PCU. Creo que me dijo algo así: “la verdad que con la afiliación de Alfredo, ustedes nos ganaron”.

jueves, 13 de marzo de 2014

Artigas vuelve…¿y después?



Por Mario Alarcón Muñiz / La importancia de Artigas, condenado al ostracismo por el poder centralista desde su tiempo hasta no hace muchos años, es ahora valorada de otra manera. Cierto es que han mantenido viva su memoria historiadores uruguayos (Carlos Maria Ramírez, Jaime Yaffé, Carlos Demasi, Gonzalo Abella, Carlos Machado) y entrerrianos (César Blas Pérez Colman y su nieto Oscar Tavani, entre otros, además del poeta Delio Panizza), pero es evidente que han aparecido una o varias corrientes reivindicativas, de signos diferentes y probablemente con propósitos distintos. No menciono a Pacho O’Donell, que suele venir a Entre Ríos contratado por el gobierno para enseñarnos a los entrerrianos quién era Artigas, porque no parece muy confiable un psiquiatra que fue alfonsinista, menemista y ahora kirchnerista, siempre funcionario y con idéntica pasión por unos u otros, según los momentos. “A don José no se lo venera, se lo usa”, se quejó en Montevideo el presidente de la Asociación de Descendientes de Artigas, Tabaré Barrios Dalmao. Y no es descabellada la observación.

martes, 11 de marzo de 2014

“MÁS ESTADO Y MENOS GOBIERNO: UNA BASE PARA EL SIGLO XXI”

Por Luis Alberto Romero / El problema del Estado para mi es prioritario, porque para hacer cualquier política necesitas algunas herramientas, hay que reconstruir la idea de que hay normas y agregaría un Estado que logre instalar que el Estado es el lugar donde la sociedad piensa sobre sí misma, hablo de una circulación de ideas. Gobernantes y burócratas, órganos representativos, congresos de opinión pública, grupos de intereses, una circulación de ideas que le den legitimidad a las decisiones. Hoy, creo que todos los circuitos están rotos, hay que reconstruirlos y el Estado es la herramienta; una cosa que le ocurrió a Alfonsín es no darse cuenta de lo deteriorada que estaba la herramienta estatal para lo que quería hacer.

ENTRE RÍOS SECRETA de Jorge Riani

Foto: Ya salió:

ENTRE RÍOS SECRETA de Jorge Riani

La historia entrerriana merecía que alguien la cuente con una prosa cuidada, con datos, fechas, personajes, las herramientas imprescindibles de cualquier relato histórico, pero también con la belleza literaria que sólo pocos pueden hacerlo.
Jorge Riani buscó eso con Entre Ríos Secreta. Y lo logra. De un modo paciente, trasciende la efeméride, acerca los personajes, redescubre la historia, y todo eso –todo eso– sin olvidar las claves de la buena escritura. 
Un mestizaje de estilos. Eso consigue.
No duda Riani en tomar las herramientas del folletín para crear climas, atrapar al lector, y lo hace a veces –muy seguido– desde el título mismo del texto. El secreto mejor guardado de Santos Domínguez y Benguria es, además de un hallazgo histórico, una revelación literaria. 
La dura batalla de una esclava por conseguir la libertad, también.
Y no teme adentrarse en las aguas riesgosas de la duda cuando cuenta la muerte violenta del padre Lorenzo Cot, el confesor de Urquiza.
Pero hay una certeza, siempre presente: no olvida Riani –no lo olvida en ningún momento– las herramientas básicas del mejor cronista, siempre las tiene a mano: el detalle milimétrico, la observación atenta, sostener la respiración para volcar todas las fuerzas en mostrar, del mejor modo, al personaje.
Así con la primera médica entrerriana, Teresa Ratto, cuya imagen se encuentra Riani recorriendo la biblioteca del Colegio Histórico del Uruguay: Teresa Ratto, cabellos negros, ojos que interpelan con una mirada profunda pero serena, la sonrisa insinuada siempre presente, observa desde el retrato. La luz acuosa y amarillenta de las lámparas, en fila, sobre las mesas de lectura en la biblioteca del Colegio del Uruguay permite descubrir su imagen.
Los textos, pensados inicialmente para aparecer en un diario, tienen la fuerza y la hondura necesarias para integrar un libro, este libro, que salda una deuda: tener una historia provinciana escrita sin excesos, pero bellamente escrita.
Entre Ríos Secreta parte de una antojadiza selección de situaciones y personajes, y descubre otra historia. 
Una historia amena, amigable, que se detiene mucho en las anécdotas para sostener con fuerza la investigación.
La apedreada que soportó el obispo José María Gelabert y Crespo, en Concepción del Uruguay, es el modo que escoge Riani para contar la dura disputa de los gobiernos por recortar poder a la Iglesia en la vida de la sociedad civil. 
La madre del Che, Garibaldi, Darwin, Urquiza, la masonería, la Iglesia, y los personajes célebres que alguna vez transitaron Entre Ríos están aquí, redescubiertos con la luz incisiva de un cronista atrapado por la historia.
[Ricardo Leguizamón]

Lo puede conseguir en:
Librería Del Ateneo de Paraná, Buenos Aires 32. 
Librarte, Shopping La Paz
El Templo del Libro, San Juan 200
Por Ricardo Leguizamón / La historia entrerriana merecía que alguien la cuente con una prosa cuidada, con datos, fechas, personajes, las herramientas imprescindibles de cualquier relato histórico, pero también con la belleza literaria que sólo pocos pueden hacerlo. Jorge Riani buscó eso con Entre Ríos Secreta. Y lo logra. De un modo paciente, trasciende la efeméride, acerca los personajes, redescubre la historia, y todo eso –todo eso– sin olvidar las claves de la buena escritura. Un mestizaje de estilos. Eso consigue. No duda Riani en tomar las herramientas del folletín para crear climas, atrapar al lector, y lo hace a veces –muy seguido– desde el título mismo del texto. El secreto mejor guardado de Santos Domínguez y Benguria es, además de un hallazgo histórico, una revelación literaria. La dura batalla de una esclava por conseguir la libertad, también. Y no teme adentrarse en las aguas riesgosas de la duda cuando cuenta la muerte violenta del padre Lorenzo Cot, el confesor de Urquiza. Pero hay una certeza, siempre presente: no olvida Riani –no lo olvida en ningún momento– las herramientas básicas del mejor cronista, siempre las tiene a mano: el detalle milimétrico, la observación atenta, sostener la respiración para volcar todas las fuerzas en mostrar, del mejor modo, al personaje. Así con la primera médica entrerriana, Teresa Ratto, cuya imagen se encuentra Riani recorriendo la biblioteca del Colegio Histórico del Uruguay: Teresa Ratto, cabellos negros, ojos que interpelan con una mirada profunda pero serena, la sonrisa insinuada siempre presente, observa desde el retrato. La luz acuosa y amarillenta de las lámparas, en fila, sobre las mesas de lectura en la biblioteca del Colegio del Uruguay permite descubrir su imagen. Los textos, pensados inicialmente para aparecer en un diario, tienen la fuerza y la hondura necesarias para integrar un libro, este libro, que salda una deuda: tener una historia provinciana escrita sin excesos, pero bellamente escrita. Entre Ríos Secreta parte de una antojadiza selección de situaciones y personajes, y descubre otra historia. Una historia amena, amigable, que se detiene mucho en las anécdotas para sostener con fuerza la investigación. La apedreada que soportó el obispo José María Gelabert y Crespo, en Concepción del Uruguay, es el modo que escoge Riani para contar la dura disputa de los gobiernos por recortar poder a la Iglesia en la vida de la sociedad civil. La madre del Che, Garibaldi, Darwin, Urquiza, la masonería, la Iglesia, y los personajes célebres que alguna vez transitaron Entre Ríos están aquí, redescubiertos con la luz incisiva de un cronista atrapado por la historia.

viernes, 28 de febrero de 2014

Amadeo Sabattini, el último caudillo

Ad16
POR NICOLAS MARE / Durante sus gobiernos, nunca fue adherente al justicialismo, y siempre se mantuvo dentro de la UCR diciendo: “… soy tan humilde que no tengo precio. Estos que gobiernan la Argentina se están rodeando de gente que no vacilará en vender la soberanía como en los peores tiempos de la oligarquía y con la plata que les sobre, tratarán de comprar a los hombres que se venden. Yo no soy de esos…” .

lunes, 24 de febrero de 2014

El Holocausto masónico en la España de Franco


Cubierta del sumario del Tribunal Espcial para la Represión de la Masonería y el comunismo contra Lluís Companys - TERMC Sumario 188

Por Ramon Viñals i Soler / Según acertada frase del conocido intelectual español Francisco Umbral los masones fueron los “judíos” de Franco. Si bien la rebelión militar contra la República Española del 18 de julio de 1936 acabó con todas las libertades democráticas para instaurar una férrea dictadura, sus efectos sobre los diferentes estamentos sociales y políticos de España fueron notablemente diferentes en función de las obsesiones particulares del que acabo siendo su jefe, el dictador General Franco.

sábado, 22 de febrero de 2014

Discurso de Crisólogo Larralde como candidato a vicepresidente (1954)



"El marxismo dice: “La libertad es un prejuicio burgués”. El fascismo afirma “La libertad es un cadáver putrefacto en el Estado”. El peronismo dice “La libertad no sirve para comer”. Nosotros decimos que la libertad es lo único que sirve, que ha derecho de comer por el hecho de haber nacido; que hay derecho de comer para conservar la vida; para ennoblecerla con los actos de cada mañana y de cada tarde, pero no vivimos para comer, si no a la inversa. No pensamos en la libertad como el marxismo ni como el fascismo ni como el peronismo. Pensamos de la libertad acaso como podría pensar Dios."

Haya de la Torre, el APRA y la Reforma Universitaria de 1918



Por Diego Vicuña Villar / "El gobierno argentino y sobre todo el Presidente de la nación al comprender la trascendencia de la obra de los estudiantes le prestaron y le prestan apoyo desinteresado. Es verdad que el primer empuje de los estudiantes ha soportado duras resistencias, pero nada habría podido avasallarlo y se impuso rápidamente al espíritu nacional. Personalmente, Hipólito Irigoyen me expresó sus conceptos sobre la reforma declarándome que era el verdadero punto de partida del renacimiento argentino, porque ella significaba la abolición del concepto utilitarista de la educación y de la renovación de hombres y sistemas".
Foto: http://constitucionweb.blogspot.com.ar/

domingo, 16 de febrero de 2014

La antorcha federal dos siglos después

Por Mario Alarcón Muñiz  / El bicentenario de la batalla del Espinillo es buen motivo para preguntarnos dónde han sido enterradas la causa federal y las ideas de Artigas. No alcanza con vivar al caudillo y ponerle flores a su ilustre memoria. El próximo sábado se cumplirán 200 años de la primera batalla por el federalismo en nuestro país. Como consecuencia de ese episodio nació la autonomía entrerriana y fue adoptada la enseña de Artigas como bandera de Entre Ríos. La acción tuvo lugar sobre el arroyo Espinillo, 23 kilómetros al este de Paraná, el 22 de febrero de 1814. Los gauchos entrerrianos del coronel Eusebio Hereñú derrotaron allí a la fuerza invasora porteña al mando del barón de Holmberg. El director supremo Posadas, designado poco antes por la Asamblea General Constituyente, estaba empeñado en exterminar a Artigas. Por decreto lo declaró “infame, fuera de la ley y enemigo de la patria”, poniéndole precio a su cabeza y confiando al austríaco Holmberg, militar formado en Alemania, el sometimiento de Entre Ríos y la Banda Oriental al gobierno de Buenos Aires. En el arroyo Espinillo. Desde Santa Fe Holmberg cruzó el río, ocupó Paraná el 10 de febrero y avanzó hacia Concepción del Uruguay, pero la constante hostilidad de los entrerrianos le obligó a detenerse cerca de Rosario del Tala, en las costas del arroyo Obispo, emprendiendo el regreso a Paraná. Por su parte Artigas había dispuesto que Fernando Otorgués, uno de sus más estrechos colaboradores, operara en Concepción del Uruguay. Mientras tanto, el comandante de Nogoyá, Eusebio Hereñú, a quien Artigas le había encargado la misión de rechazar la invasión porteña, ocupó Paraná el 20 de febrero, proclamó la causa federal, creó la Federación Entrerriana, declaró la autonomía de este territorio y adoptó la bandera de Artigas como enseña de Entre Ríos. El repliegue de Holmberg fue interceptado por la fuerza entrerriana de Hereñú en el arroyo Espinillo. Los conocimientos estratégicos del militar austro-alemán de nada sirvieron frente a los lanceros entrerrianos. La fuerza porteña se dispersó, su jefe cayó prisionero y firmó una capitulación. Muy poco después, quizá ese mismo día, llegó al lugar la división oriental comandada por Andrés Latorre, con quien Holmberg firmó una segunda capitulación, según el historiador Urquiza Almandoz. El programa federal.  Tras la acción del Espinillo, se constituyó la Liga de los Pueblos Libres, integrada inicialmente por la Banda Oriental, Entre Ríos, Corrientes y Misiones con la posterior incorporación de Santa Fe y Córdoba, otorgándose a Artigas el titulo de Protector. Al año siguiente, el 29 de junio de 1815, el Congreso de Oriente, reunido en Concepción del Uruguay, fortaleció la alianza federal en torno de los principios de Artigas, ratificando las célebres Instrucciones que constituyen una clara definición política. Este es el centro de la cuestión: la nación que Artigas quería conformar con la participación de todas las Provincias Unidas de Sud América. Las Instrucciones habían sido presentadas en Buenos Aires por los diputados artiguistas ante la Asamblea General Constituyente en abril de 1813. El cuerpo rechazó a los diputados alegando cuestiones formales, pero el programa federal quedó en la historia, Consistía en declarar la independencia de manera inmediata y absoluta; establecer un gobierno central republicano y federal “que entenderá solamente en los negocios generales del estado”; crear y asegurar el funcionamiento de tres poderes (ejecutivo, legislativo y judicial) independientes entre sí; reconocer la autonomía de las provincias para organizarse y elegir sus propias autoridades; asegurar la libertad e igualdad civil y religiosa y radicar el gobierno central fuera de Buenos Aires. A esa síntesis del ideario artiguista cabe añadir el reglamento agrario de 1815 que otorgaba tierras a “indios, negros, gauchos” y a todos los que quisieran trabajarlas, repartiendo terrenos fiscales y los usurpados por “malos europeos y peores americanos”. ¿Y el monolito? Nos aprestamos a conmemorar el bicentenario de aquellos acontecimientos. El acto central del sábado se realizará frente al monolito instalado hace tres años por el centro de estudios Junta Americana por los Pueblos Libres en el lugar de la batalla. Pero el monolito no está. Fue retirado la semana pasada a raíz de los movimientos de tierra para ampliar la ruta 18. Se supone que el gobierno ordenará su inmediato emplazamiento. De todos modos, lo importante pasa por entender que los discursos de los funcionarios; las disertaciones de supuestos historiadores y conferencistas muy bien remunerados, regalones del poder, que vienen de afuera a “enseñarnos” quién era Artigas o qué es el federalismo; las palmas y plaquetas recordatorias y las frecuentes invocaciones al Protector, son irrelevantes si no se actúa en consonancia con el ideario. Es bueno saberlo. Proclamarse artiguista y someterse al poder central; creer que el federalismo consiste en obedecer y aplaudir para conseguir plata de la Casa Rosada; consentir sin reclamos la coparticipación recortada (del 54,4 % de la ley al 26,1 % de la realidad el año pasado) y la quita ilegal del 15 % de esos fondos desde hace cinco años; aceptar que el gobierno nacional investigue las cuentas provinciales (acuerdo del 27 de diciembre último); todo esto plantea una contradicción muy seria que es menester señalar frente al bicentenario de la causa federal. Se comprende que ciertos políticos y funcionarios no estén muy enterados. Para un acto de reivindicación de Artigas, realizado el 10 de mayo de 2012 en Concepción del Uruguay, antes de viajar desde Paraná organismos específicos les alcanzaron una veintena de páginas fotocopiadas para que algunos tuvieran una idea del prócer oriental. Algo parecido sucedió tiempo después a propósito del Gaucho Rivero. Es bueno conocer de quién se está hablando. Por eso vale recordarles que Artigas es federalismo integral y profundo; es igualdad absoluta (“naide es más que naide”); es dignidad del pueblo; es “no dejarse arrear por falsas promesas”; es honestidad; es gobernar entre los humildes como lo hacía el Protector desde Purificación, en una choza, sentado sobre una cabeza de buey. Muchas cosas han cambiado en dos siglos. La antorcha federal sigue encendida. 
Artículo publicado en EL DIA, Gualeguaychú, 16 de febrero de 2014.

sábado, 15 de febrero de 2014

Los antipapas


Luciana Sabina

Por Luciana Sabina / Durante gran parte de la Edad Media la política europea giró en torno a dos figuras: el Papa y el Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico (considerado sucesor de los emperadores romanos). Como sabemos la figura del primero prevaleció y llegó a nuestra época, mientras que el Imperio se disolvió debido a las presiones de Napoleón, en 1806.