miércoles, 26 de febrero de 2014

Repsol y el Versalles berreta


Repsol y el Versalles berreta

Por Oberdán Rocamora / Se constata con tristeza: en el fondo, el cristinismo resultaba mucho más interesante cuando deliraba. Mucho mejor cuando nos mentía. Cuando La Doctora decía: “ni un paso atrás”. O “¡Vamos por todo!”. Y asustaba a los tiernitos sensibles. Caniches que suponían encontrarse en medio de la revolución (imaginaria). Enternece -y hasta decepciona- esta altiva retirada. Sin siquiera asumir el estupor ante el descenso brusco de los pantalones. Con los mismos rostros duros. Gastados. Acusativos. Con una admirable desfachatez, el cristinismo se dispone a resolverle a la sociedad los problemas que supo generarle. Por una vez, para que conste en actas, es satisfactorio coincidir aquí con la enunciación de los carteristas intelectuales de Carta Abierta. “La Patria peligra”. Es verdad, peligra. Pero sólo porque está conducida ligeramente por una manga de irresponsables.

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