miércoles, 14 de agosto de 2013

Bandas callejeras e intimidación estatal


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Por Rogelio Alaniz / Sobre este tema la historia nos autoriza a ser claros: patotas soliviantadas desde el calor oficial para amedrentar ciudadanos e impedir el ejercicio de derechos es un atributo exclusivo del fascismo. La violencia, lumpen de barrabravas, trasladada a la política es una práctica clásica del fascismo. “No son bandas son militantes”, dicen. No jodamos: cuando la movilización es organizada desde el poder y el objetivo es la violencia contra civiles estamos ante bandas, bandas fascistas. En el caso que nos ocupa estos requisitos se cumplieron al pie de la letra. Las patotas dispusieron de apoyo oficial y territorio liberado. Sería una exageración hablar de terrorismo de Estado, pero sería interesante reflexionar acerca de la antesala del terrorismo de Estado, es decir, de la intimidación de Estado.

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