domingo, 13 de abril de 2014

Desensillar, pero no hasta que aclare



Por Mario Alarcón Muñiz / Los problemas de la actualidad exigen gestos de sensatez y grandeza. Si se intentara un amplio espacio de diálogo nacional, estaríamos contribuyendo a superar dificultades que a todos nos afectan. El paro lo puso de manifiesto. 
Al paro nacional del miércoles último se lo puede observar desde ángulos diversos: a favor, en contra, con indiferencia. Contundente, insignificante, no me va ni me viene. Son respetables todas las evaluaciones. Moyano, Barrionuevo, asociados y colados representan héroes, villanos o dibujos inofensivos. Cabe cualquier conclusión de la protesta, aún la más exagerada. Lo que no se puede hacer es ignorarla. Ocurrió. La vivimos. Unos participaron, otros no. Entre aquellos los menos se mostraron en la calle -principalmente en las grandes ciudades- y muchos prefirieron matear a la sombra como en día feriado. Un número no determinado optó por trabajar, pero varios carecieron de medios de transporte o tropezaron con un piquete. Explicaciones sobran en el sentido que se elija. Pero en el fondo eso es lo que menos interesa. El paro fue importante. Esto es lo que se debe destacar y analizar. 
Los papiros de Cavallo 
¿Cómo seguirá la historia? Pronósticos abundan. Los más calmos, guiados por la conocida metodología del gobierno en casi once años de gestión, consideran que nada cambiará. O muy poco. A CFK le agrada presentarse invicta e irreductible. Si tropieza, que no se note. El conflicto con el campo (2008) sucedió en Saturno. Las elecciones legislativas (2009 y 2013) le tiraron del saco, pero disimuló el disgusto y todo siguió igual. Tampoco parecieron molestarle demasiado las conocidas deserciones (Alberto Fernández, Moyano, Massa, etc.). Cierto es que hubo cambios del rumbo económico desde principios de año. Sin embargo, no responden a planteos políticos, sino a exigencias de organismos internacionales. Tanto el Club de París como el FMI, que en su momento le impusieron condiciones a Alfonsín, Menem (el más obediente), Duhalde y De la Rúa, consiguieron que el gobierno K -primero disimuladamente, ahora sin máscara- terminara formando fila en la tropa neoliberal. La devaluación, el ajuste generalizado, la reducción de subsidios, el techo a las paritarias, son muestras evidentes, registradas luego de los viajes internacionales del ministro Kicillof y su restauración de los papiros de Cavallo. De los resultados de este viraje aún no admitido, pero evidente, dará cuenta el tiempo. 
Estrategias y esperanzas 
Otros pronósticos señalan que el paro del miércoles está obligando al gobierno a reelaborar estrategias. Tampoco hay señales suficientes hasta el momento, pero es lo aconsejable en estos casos. La versión oficial tiende a ocultar esa reacción porque “ha sido un paro político”, sostiene. ¡Vaya novedad! Todos los paros son políticos. En este caso referido a la política económica y social. La recomposición del poder adquisitivo del salario, jubilaciones y asignaciones familiares, la elevación del mínimo no imponible, la inflación y la inseguridad, entre otros temas, son asuntos políticos. Los observadores estiman que el gobierno ha iniciado las consultas con los sectores sindicales más cercanos: CGT y CTA oficialistas, de Caló y Yaski, respectivamente. No es difícil que eleve el mínimo no imponible y arregle las asignaciones familiares. Las jubilaciones deberán esperar hasta setiembre, según la ley, pese a que el reciente 11% ya se evaporó en los tres primeros meses del año. En las CGT opositoras de Moyano y Barrionuevo y la CTA de Micheli, no hay coincidencias, a juzgar por las informaciones disponibles. Moyano alienta la remota esperanza de ser convocado por el gobierno a dialogar. O al menos que alguien intente tender un puente. Barrionuevo quiere redoblar la apuesta y convocar de inmediato a una medida de fuerza aún mayor que incluya una masiva concentración de protesta. Micheli permanece expectante. Ninguno ignora que la paralización del transporte público fue decisiva el miércoles. Pero los gremios respectivos (ferroviarios y colectiveros) están inscriptos en la CGT oficialista. Nadie sabe cuánto tiempo más permanecerán allí. No obstante, el dato tiene importancia a la hora de proyectar los próximos pasos. 
El único camino 
Mientras tanto, no está pasando el gobierno por su mejor momento. Tampoco el país. A todos los problemas que motivaron el paro cabe añadir la corrupción. Esta lacra aparece estimulada por situaciones como la del fiscal Campagnoli que continuará suspendido según lo dispuso un fallo del viernes. Se encuentra separado del cargo desde hace cuatro meses por investigar al intocable empresario Lázaro Báez. Si a lo expresado le sumamos los casos del vicepresidente Boudou, del juez Oyarbide, de su protegido funcionario Liuzzi y los negocios de Schoklender, entre otros, le encontramos explicación al enrarecido clima que envuelve al gobierno. La Justicia aportó aire limpio el viernes, al ordenar el procesamiento del ex secretario de Transporte, Ricardo Jaime. Será sometido a juicio por supuesto enriquecimiento ilícito. Es el segundo funcionario K procesado. Con anterioridad, la ex ministra (2005/07) Felisa Miceli fue condenada hace un año y medio por administración fraudulenta Lo cierto es que nos afecta una circunstancia compleja. Las respuestas y propuestas pueden ser muy variadas. Importante es salir de este atolladero a la mayor brevedad posible. Discutir acerca del peso y las dimensiones del paro, de nada sirve. Ya pasó. Unos y otros, oficialismo y oposición, los de arriba y los de abajo, pero principalmente el gobierno, tienen la responsabilidad de desensillar. No hasta que aclare, sino para juntarse ahora mismo, ejercer la tolerancia y el respeto, dialogar, cambiar ideas, buscar soluciones, elaborar compromisos. Sería un gesto patriótico que la erizada actualidad está exigiendo a quienes ejercen el poder, pero también a opositores, sindicalistas, empresarios. A todos. Parece una utopía. Quizá lo sea. Requiere grandeza y humildad en un ámbito dominado por la soberbia. Pero no hay otro camino si en la Patria pensamos.
Publicado en el EL DIA de Gualeguaychú. Se reproduce por gentileza del autor.- 

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