lunes, 9 de junio de 2014

La Rosa de Fuego, un siglo después: El poder de las instituciones y el poder de la ciudadanía

Por Jordi Borja / Hobsbawm escribió “Barcelona ha sido la ciudad europea que ha más luchas obreras y rebeliones populares ha vivido a largo de los siglos XIX y XX. Los anarquistas de otros países  la denominaron La Rosa de fuego y el término se difundió con ocasión de la “Semana trágica” (1909), un gran insurrección popular para impedir que se llevaran a los jóvenes reclutas, casi todos procedentes de las clases trabajadoras a combatir a África y que derivó en una revuelta anticlerical y una quema de iglesias y conventos. La represión fue violenta y arbitraria (1). Y además nos infligió posteriormente la construcción de un “templo expiatorio” de los supuestos pecados populares en la cima del Tibidabo, el monte que domina la ciudad. Una burda imitación del Sacré Coeur de Paris. Un pastiche de otro pastiche.

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