viernes, 15 de mayo de 2020

LAS BANDERAS DE ENRIQUE PEREIRA

 
 
Se cumplen 11 años de la muerte de Enrique Pereira. 
Tuve el inmenso privilegio de que me honrara con su generosa amistad. Su hijo Ramiro, a pedido de Jorge Riani, lo recuerda en esta nota http://revistacontexto.com.ar/…/el-tesoro-de-enrique-perei…/ , en la que habla "de la proliferación excesiva de banderas republicanas. Esa tricolor (roja, amarilla y morada) que Joaquín Sabina canta en “De purísima y oro”, cuando pide “Para el corpus retales amarillos. Que aclaren el morao de las banderas”. Una de esas banderas se la obsequié hace unos años ya al Pepo Artusi, quien todo los años recuerda el 14 de abril a Enrique Pereira". La de la foto es la bandera tricolor que menciona Ramiro. Efectivamente, cada 14 de Abril (justo un mes antes del día de su muerte), la tricolor flamea en mi casa, y me acuerdo de Enrique. Ahora que lo pienso, lo hago un poco para honrar los ideales republicanos, pero un poco también para rendirle un pequeño homenaje, para hacer algo que a él le gustaría que hiciéramos. La bandera no es la única insignia tricolor suya que tengo. También atesoro el pin que muestra la otra foto. Lo uso bastante; y las respuestas que he obtenido lo habrían hecho reír: "Qué hacés con la bandera de Alemania?"; "Pero esa no es la bandera de España, bruto"!. 
Mi primer contacto con Enrique no fue personal, sino a través de uno de sus libros, que no recuerdo cómo fue a parar a mis manos en ocasión de un seminario en Paraná, "Mil nombres del radicalismo entrerriano", publicado por la Universidad Nacional del Litoral en 1992. El relato "Violadores caninos", en el Apéndice Nostálgico y Risueño de ese libro, es uno de los textos que más me ha hecho reír en toda mi vida. Se trata de una anécdota de una campaña de Roberto Lanús relatada por Horacio Domingorena en la campaña de 1983; magníficamente narrada por Enrique. 
Más tarde lo conocí personalmente, y a pesar de las diferencias generacionales (y a veces algunas diferencias internas, como corresponde entre dos radicales) forjamos una sólida amistad, que se fue consolidando con el tiempo. 
Cuando le conté a Rodolfo Parente que le había dado a Enrique mi dirección de correo electrónico me dijo: "Has abierto las puertas del infierno!". Efectivamente, mi casilla se llenó de mensajes suyos. Escribía muy bien, basta ver sus artículos y libros; pero en los mails, escritos de apuro y obviamente sólo para mí, aparecían a veces párrafos inentendibles como producto de alguna tecla mal apretada. Yo lo cargaba y le decía "sacate los guantes antes de pegarle al teclado...". 
Podría escribir un libro sólo con mi correspondencia electrónica con Enrique. Pero supongo que eso no se hace. La correspondencia privada es privada. Salvo que destinatario y remitente dispongan publicarla. Y a el ya no le puedo consultar, así que seguirá ahí, en la memoria de mi PC. A propósito de correspondencia, tengo una carta (otro de mis tesoros) de Silvano Santander dirigida a mi tío abuelo, Luis María Rodríguez, que me encantaría publicar. Pero siento que no debo hacerlo. Está fechada en Jerusalén el 1º de Junio de 1961. Fue Enrique precisamente el que me explicó el porqué de Jerusalén, donde Silvano Santander estaba cubriendo como periodista el juicio a Adolf Eichmann, el jerarca nazi que se había refugiado en nuestro país en 1950, y cuyas últimas palabras fueron: "Larga vida a Alemania. Larga vida a Austria. Larga vida a Argentina. Estos son los países con los que más me identifico y nunca los voy a olvidar. Tuve que obedecer las reglas de la guerra y las de mi bandera. Estoy listo". 
Después tuve el honor de colaborar con Enrique en la elaboración del blog que sería una versión preliminar de su monumental "Diccionario Biográfico Nacional de la UCR". Sin las biografías, el blog todavía se puede consultar http://diccionarioradical.blogspot.com y contiene material muy interesante sobre el propio Enrique. El Diccionario fue publicado con posterioridad a su muerte por el Instituto Moisés Lebensohn. A 11 años de su muerte, estas líneas son mi modesta forma de recordarlo con gratitud y tratar de honrar su memoria.-

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